Hoy vamos a hablar de poesía,
hoy, cuando todo la niega,
hoy, que para tener un "vuelo"
no hace falta subir a una idea,
hoy bastan los ansiolíticos y los mundos virtuales
tan cercanos, tan lejanos, tan placenteros,
pero no somos pixeles, todavía podemos crear
y navegar por los infinitos universos vírgenes que inventamos con solo pensarlos.
Hoy, que el tiempo es tan escaso.
Hoy, que corremos tanto para hacer cosas prescindibles,
hoy vamos a regalarnos un momento
y, sentados debajo del tilo, sobre el césped,
o, si tenés frío, tapados con la manta y cerca del fuego,
hoy vamos a hacer poesía.
Hoy que todo funciona en red,
hoy que todo es controlable desde un botón,
que somos vigilados por cámaras en cualquier lugar.
Hoy, que sabemos que el plástico no es biodegradable
y, a pesar de eso, seguimos produciéndolo.
Hoy que moramos en nuestras confortables casas,
detrás de rejas, alambres electrificados, alarmas.
Hoy, con un celular en el bolsillo y una computadora en la mochila,
somos presa fácil para cualquiera que desee robarnos.
Hoy vamos a hablar de poesía,
poesía porque sí
poesía sin medida, sin métrica ni rima.
Poesía porque en algún sitio hay que dejar escrito
que el corazón humano es más que un músculo.
Poesía porque mi alma va a explotar si sigue
acumulando las palabras que ya no usa:
"Baile, música,
calesita, torrejas,
sillas en la vereda,
cartas escritas a mano,
brujas, hadas, dragones,
velas encendidas para cenar,
tesoros enterrados entre nomeolvides,
castillos encantados,
el cuento del abuelo,
la lección de piano,
la tía que viene a "tomar el té",
el potrero,
jugar a las bolitas,
las carrozas de la fiesta de la Primavera".
Hoy vamos a hablar de poesía,
de la nostalgia con sonrisas,
porque es bueno recordar
que alguna vez fuimos lindos, buenos y soñadores.
Estábamos rodeados de poesía
y esa poesía no desapareció,
se fue juntando en las grietas del alma
y debe ser liberada
para que fluya, perfume, suene, dance, cure
y nos pinte sonrisas de color violeta y pelos verdes.
Sumabe (Derechos reservados)
